Llegas a la escuela de buceo antes de la hora acordada. Como si estuvieras ansioso por lo que viene a continuación. Organizas tu equipo mientras observas a tus compañeros del día. Algunos se preparan con doble traje, conscientes de que las inmersiones de hoy no serán en las cálidas aguas del Caribe. No, hoy no.

Estás a punto de hacer una inmersión diferente. Hoy será tu primer buceo en cenote.

Chac Mool, mi primer buceo en cenotes

Un cenote es un estanque natural de agua dulce que se forma debido a la erosión de los suelos. La península de Yucatán es una región verde, cubierta en su mayoría de selva que se nutre de las lluvias tropicales. Éstas aguas se filtran creando ríos subteraneos interconectados que dan forma a uno de esos caprichos de la naturaleza: los cenotes.

Tras terminar preparar tu equipo, lo primero que sientes diferente es el transporte. No te diriges a un puerto. En su lugar, cargas todo en un vehículo 4×4 y te diriges a la selva. En busca de una de esas entradas al inframundo de los Mayas.

Caras sonrientes antes de bucear

De camino te hacen el brifing sobre el buceo del día, y te explican las diferencias que hay entre el buceo en mar y en cueva

Una vez en el lugar, y tras pagar la entrada (*), lo primero que te llama la atención es ver como otros buzos aparecen de la nada desde la que parece una piscina natural de escasa profundidad.

(*): Todos los cenotes en los que se puede bucear son gestionados de forma privada. Normalmente el coste de la entrada está incluido en la excursión, pero este suele es 3 o 4 veces superior a lo que cuesta si entras para hacer snorkel. Por eso bucear en cenotes resulta más caro que hacerlo en el mar.

Entrada del cenote

Entrada del cenote

Te colocas el equipo y saltas al agua. Efectivamente, sientes que el agua está más fría de lo habitual. Enciendes tu linterna y esperas a que el Dive Master de la señal para comenzar la inmersión. Al sumergirte, te entretienes buscando la apertura de la cueva por la que segundos más tarde te tendrás que pasar, pero más que eso, intentas buscar la cuerda amarilla. Esa que te dijeron que servía para marcar el recorrido del cenote, y la cual nunca tendrías que perder de vista.

chac mool buceo en cenote

Por suerte, ser guía de cenotes es bastante exigente, lo cual garantiza la profesionalidad de tu Dive Master. Si sigues sus intrucciones, y tras colocarte en fila de a uno, lo que tienes por delante es un paseo impresionante.

chac mool buceo en cenote

Aquí se aprecia la “famosa” cuerda amarilla

chac mool buceo en cenote

chac mool buceo en cenote

Entre la luz y la oscuridad

Comparado con los buceos en mar, la sensación es muy diferente. Es cierto que en los cenotes apenas hay vida, por lo que quizás por eso te concentras más en ti mismo. Sientes tu respiración. En plena oscuridad, diriges tu atención a las zonas que vas iluminando. Y te sorprendes contando la gama de azules que ves gracias a los rayos del sol, que penetran la superficie e iluminan tímidamente al cenote.

La poca vida que hay se concentra cerca de la superficie, pero siempre es bonito ver tortugas

chac mool buceo en cenote

A pesar de eso, es muy importante que te concentres en el buceo, ya que conceptos como la flotabilidad, son mucho más importantes al bucear en cenotes. Un buceo que no está excento de peligros, por lo que sólo te lo recomiendo si tienes cierta experiencia (tener el título de Advance tampoco viene nada mal).

Si hay algo que no quieres hacer en un cenote, es perderte

BUCEO EN CENOTES: UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE Y DIVERSA

En total, en la Riviera Maya hay más de 15 cenotes en los que se puede bucear. Hay algunos con un único recorrido, otros con varias entradas, y otros, como Chac Mool, en los que en realidad hay dos cenotes independientes. Por ello, cada cenote te ofrece algo diferente. Y en alguno de ellos, pareces sentir que estás dentro de un sueño:

“Anoche tuve un sueño.

Estaba en mundo diferente, y tan sólo tenía 3 colores: blanco, azul y negro.

Mis movimientos eran más lentos de lo habitual, pero tenía la sensación de estar flotando.

Todo lo que podía escuchar era silencio, que se veía interrumpido por el sonido de mi respiración.

Me sorprendí observando todo lo que tenía a mí alrededor. No había norte ni sur. Ni cielo ni tierra. No pude ubicarme, pero me entretuve jugando a disipar la oscuridad con la luz de mi linterna.

De repente, me di cuenta de dónde estaba, sonreí y me sentí afortunado por poder ser parte de tal belleza.

Hay muchos mundos en este mundo. Alguno parece de ensueño, pero se puede convertir en realidad.”

 

Por momentos como este he decidido convertirme en profesional del buceo. Por ello, este es tan sólo uno de los muchos artículos que voy a publicar dentro de la categoría “Mundo Submarino”.

¡Preparen sus respiradores!

NOTA: Si te interesa bucear en Playa del Carmen, México; te recomiendo que contactes con DiveMex, la escuela de buceo con la que he realizado mi formación de Dive Master.