¿Has pensando alguna vez de dónde viene el té? 

Cuándo pensaba en cómo eran las plantaciones de té, me imaginaba paisajes increíbles dibujados por mil tonalidades de verde. Vistas impresionantes desde cada curva de la carretera. Esperaba ver mujeres recogiendo las hojas de té y sonriéndonos mientras pasábamos. Después de haber estado ahí te puedo decir que incluso más bonito de lo que imaginaba. Pero hoy no escribiré sobre eso. Hoy escribiré sobre los “efectos secundarios” del té, los efectos que nunca vemos como consumidores, los efectos que puede que incluso no veas cuando visites las plantaciones de té en Sri Lanka como turista.

Cuando llegamos a Haputale tuvimos la gran suerte de conocer a un periodista local y a un trabajador social, quiénes nos enseñaron las plantaciones de té.

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Una foto de grupo frente a la oficina del periodista (es el tercero por la izquierda)

 

En 1824 los británicos introdujeron en Sri Lanka la industria del té. Desde ese momento ha crecido hasta convertirse en el segundo mayor productor de té en el mundo, con unas ganancias de exportación de $1.5 billones en 2012 (fuente: CNN). Sin embargo, pronto descubrimos que esta próspera industria está llena de contradicciones y disparidades.

 

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Bonito, ¿verdad?

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¿Qué te parece esto?

La mayoría de los trabajadores en las plantaciones son de origen Tamil, quiénes fueron traídos desde el sur de India por los ingleses en los años 1800. Por desgracia, su situación y posición social no ha evolucionado mucho desde que llegaron a Sri Lanka hace ya más de dos siglos. Hoy en día siguen siendo los más pobres y mal nutridos en el país, y tienen unas posibilidades muy limitadas para romper su circulo de pobreza. ¿A qué nos referimos con esto?

 

Pésimas condiciones de vida

Los trabajadores no son dueños de la tierra. Trabajan y viven en pequeñas comunidades formadas alrededor de las plantaciones de té. Los dueños de cada plantación controlan estas comunidades, y actúan como una “institución social” al proveer los servicios de sanidad, educación, cuidado de los niños, etc. Como resultado se produce un desequilibrio de poder, ya que los trabajadores tienen una enorme dependencia para-con los dueños de las plantaciones. El problema es los empresarios tienen un gran interés en mantener los sueldos bajos para obtener mayores beneficios y debilitar la posición de los trabajadores para luchar por un salario digno.

 

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Cada bloque tiene 10 casas. Una casa es en realidad una habitación. En cada habitación viven aproximadamente 10 miembros de la misma familia. No hay ni baño ni cocina en ninguna de las habitaciones. (Tienen que ir fuera)

Las mujeres son la columna vertebral de la industria, pero son tratadas de forma desigual

Casi el 90% de las hojas de té son recolectadas por mujeres. Además de trabajar, también se espera que cuiden de los hijos y se encarguen de la casa. Aunque las mujeres desempeñan un papel crucial en las plantaciones, no tienen voz. La estructura social de las plantaciones favorece a que los hombres tengan control sobre las mujeres. Solo el 56% de las mujeres reciben su salario directamente, son acosadas en casa y públicamente, ya que los jefes en las plantaciones son mayoritariamente hombres (Fuente: S. Guy de Fontgalland, 2008).

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Una mujer recolectando hojas de té

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Después de cada turno, se pesan las bolsas. Cada una tiene unos 10kgs de hojas, con las cuales se produce unos 2,5 kg de té. El salario medio por día es de 687 rupias (algo menos de 5 euros)

Cuando compramos té en una tienda local nos encontramos el siguiente cartel. Parece como si las mujeres ganaran mucho dinero, sin embargo, si haces el calculo en euros verás que cada mujer gana unos 1.700 euros al año. Esto también significa que dado el sueldo medio diario de 687 rupias, estas mujeres han tenido que trabajar unos 350 días al año para estar en el “ranking de las mejor pagadas”.

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Este cartel estaba a la salida de la tienda. Parece mucho dinero… ¡pero haz las matemáticas!

Otro hecho que me sorprendió fue que en alguna de las plantaciones las mujeres son esterilizados una vez que han tenido un cierto número de hijos. No existe control sobre la natalidad. A los propietarios no les gusta les gusta apoyar a las familias numerosas, ya que supone un coste adicional en asistencia sanitaria, educación y, además, las mujeres dedican menos tiempo a trabajar.

Las escuelas están lejos

Dado el entorno rural de las plantaciones de té, no es una excepción el que los niños tengan que caminar unos 10 kms al día para llegar a las escuelas. De casualidad recogimos a unos niños mientras caminaban de regreso a casa después de la escuela.

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Sobrecargamos a  Blue Marley cuando lo llenamos de niños!

Algo nivel de desempleo juvenill

El trabajadora social nos mostró un poco de material educativo para sus clases de computación (Windows 8, Excel, etc), pero nos dijeron que no tenían profesores para enseñarlo.

También nos dijo que había una gran tasa de abandono debido a:

  1. Falta de profesores y apoyo
  2. Falta de seguimiento de los padres (a menudo ven la educación como algo sobre valorado)
  3. Las distancias

Como resultado se produce un alto nivel de desempleo juvenil. Las plantaciones de té no ofrecen puestos vacantes porque están optimizando la mayoría de procesos de producción y requieren cada vez menos mano de obra. Por otro lado, los adolescentes no tienen ninguna cualificación para trabajar en la ciudad. Solo pueden acceder a empleos de bajo nivel como en las fabricas de ropa, empleados domésticos en el Medio Oriente o sirvientes en Sri Lanka.

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La librería para todos los niños en el puebl

¿Qué se está haciendo al respecto?

Aunque Sri Lanka se ha desarrollado enormemente durante los últimos 6 años tras el final de la guerra civil, los trabajadores de los campos de té están atrapados en un sistema que no ha cambiado desde la época de la colonización inglesa. Las Naciones Unidas y el Gobierno de Sri Lanka diseñaron en 2012 un plan de acción sostenible para los próximos 10 años. Varios fideicomisos, organizaciones benéficas e instituciones gubernamentales están por lo tanto trabajando en la mejora de la posición de los trabajadores en las plantaciones de té. Sin embargo, de acuerdo con las personas que trabajan en el campo, no se está haciendo lo suficiente para seguir el plan establecido. Como también sucede en muchos países del tercer mundo, el reparto desigual de los beneficios, la corrupción y las ineficiencias son los factores clave que impiden una rápida mejora.

 

¿Existe una solución a corto plazo?

No lo creo, especialmente al considerar la seriedad y la historia de los problemas. Pero en mi opinión, la forma más efectiva de minimizar todos los problemas para las siguientes generaciones consiste en proveer una sólida educación y asistencia sanitaria. Hacer independientes a los niños de ascendencia Tamil, para que ellos puedan ayudar a desarrollar y mejorar Sri Lanka, en lugar de convertirse en una carga para la sociedad. Esto supondría una mejora en la economia y calidad de vida en Sri Lanka, y en ultima instancia, beneficiaría a todos.

Abrí mis ojos cuando visité las plantaciones de té con el trabajador social. El otro día leí:

”El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos” – Marcel Proust

Y esto es definitivamente lo que encontré en las plantaciones de té: un punto de vista diferente, otra realidad, un nuevo par de ojos.