Frailes no es nada especial. Es como cualquier otro pueblo del sur de España. A pesar de estar rodeado de campos de olivos y escondido entre las colinas, no es único. Los locales han vivido allí toda su vida. Todo el mundo se conoce. Los mayores tienen su sesión diaria de chismes en la Plaza del Nacimiento. Su fuerte acento andaluz es tan incomprensible para mí, como en cualquier otro lugar de la Andalucía rural. Su principal festival es la Jornada Vinícola y Gastronómica, que se celebra desde hace más de 20 años. Siempre en el mes de abril. Y cada año, puedes encontrar lo mismo.

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En nuestra primera noche allí, este fue el escenario con el que nos topamos:

Morcilla recién preparada, quesos y otros productos de la tierra, acompañados de vino casero. De esos vinos con los que el cambio de estado entre feliz y borracho varía en función de los sorbos. Si te pasas… tendrás que superar una buena resaca. Javi no podrá olvidar al abuelo de María. ¡El culpable del vino casero! Ya estando en el límite, el vinicultor le explicó con mucho gusto como aplastó las uvas con sus propios pies descalzos. Y Javi terminó tomando un par de sorbos de más.

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El peligroso (y casero) vino “Tinto/Rosado” de Frailes

Como he dicho, nada inesperado en la vida de la España rural.

A los ojos de una extranjera como yo, Frailes te llama la atención por sus bonitos rincones y pequeñas historias. Pero eso tampoco es lo que lo hace especial. Es un poco más profundo. Es la sensación de comunidad, la confianza y las tradiciones que fluyen a través de su pueblo.

Curiosamente es por eso por lo que vale la pena visitarlo. Déjame explicarlo:

La magia de no ser molestado

Al caminar por las calles de Frailes notas que no hay distracciones. No hay tiendas. Hay algunos bares y restaurantes, justo lo necesario. Las casas están decoradas con flores y el sonido apacible del agua fluyendo hace eco a través de las calles. Hay 18 fuentes en el pueblo. El agua es fundamental. Hay un llacimiento cercano al pueblo y durante siglos ha mantenido la comunidad viva. Y continuará siendo así durante los próximos siglos.

Es un lugar donde la vida simplemente fluye. Está ahí. Es un ciclo y funciona sin esfuerzo. Tal vez si apagas tu teléfono también escuches el suave goteo del agua. Nada es urgente. En Frailes reside la magia de no ser molestado.

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Estos son los alrededores de Frailes

La comida significa un poco más

Ahora que has apagado tu teléfono y has creado un poco de espacio en tu mente, es el momento de utilizar tus sentidos.

¿Ves la mujer bebiendo su copa de vino en el bar? ¿Ves la expresión de su cara mientras sonríe para sí misma? Sabe que está un poco entonada. Está disfrutando de su tarde. ¿Por qué no pruebas la selección de quesos que están en la barra? Están hechos por el granjero que está sentado en la mesa de al lado. Te está mirando a medida pruebas el queso. El sabor es salado, cremoso y fuerte, y te invita a tomar un poquito más. El granjero sonríe. Muestra satisfacción al ver que su trabajo está siendo disfrutado por un extranjero.

Los productos artesanales son comunes en Frailes, todo el mundo hace algo (vino, queso, carnes, aceitunas, verduras, etc.). No es lo mismo que comprar productos en el supermercado. Aquí puedes ver los ingredientes en la tierra, conocer a las personas que hacen los productos y conocer sus recetas secretas. Al compartir y degustar creas una conexión. En Frailes la comida significa un poco más.

Y se disfruta en familia:

Foto @vuelta_tortilla

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No tienes que ser religioso

Nuestra siguiente parada es la iglesia. El sur de España es tradicional. La iglesia tiene una posición muy importante, y en Frailes esto no es una excepción. El barrio de la iglesia se llama “Barrio de chocolate”. Aquí es donde residía la gente adinerada. Los vecinos siguen donando dinero para mantener las tradiciones y el esplendor de la Iglesia.

Cuando entras por la puerta principal, la luz del sol se filtra a través de las vidrieras y las estatuas de Jesús y María están visibles a primera vista. Los domingos y durante las fiestas religiosas, la iglesia es el lugar de encuentro de la comunidad. Pero como forastero, no tienes que ser religioso. Se trata de ser parte de algo más grande, eso es lo que cuenta.

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En este pequeño pueblo enclavado en el campo español, no hay nada extraordinario:
Es pequeño y pintoresco.
Es autosuficiente. Cada pieza encaja formando algo más grande.
Eso es exactamente lo que es. Lo que lo hace especial.
A veces lo normal es excepcional.

 

Si estás interesado en visitar Frailes, te dejamos algo de información práctica:

¿Dónde está Frailes?

Frailes es un pueblo en la provincia de Andalucía, en el sur de España. Está a 80km desde Granada y 166 km desde Málaga. Lo más fácil es llegar en coche, aunque hay un bus desde Granada que tarda unos 40 minutos y te deja en Alcalá la Real, a 14 kms de Frailes.

¿Qué hacer en Frailes?

Frailes está situado en las montañas. Hay muchas rutas de senderismo, bicicleta y actividades al aire libre. También hay fiestas especiales como la Jornada Vinícola y Gastronómica en Abril y otras ferias del pueblo. Más información en la agenda oficial del ayuntamiento.

¿Dónde alojarse?

Los alojamientos son simples y no hay muchos hoteles. Mejor quedarse en una casa rural donde puedes disfrutar del campo.

Muchas gracias a Rafa, de Viajes con Humor, por ofrecernos la posibilidad de conocer su pueblo.