Acabamos de empezar el 2019, un año en el que seguramente tendrás muchos viajes en mente.

Y es que hay muchos factores están haciendo que el viajar cada vez esté más al alcance de nuestras manos. Por ejemplo: el descenso del precio de los billetes aéreos y la aparición de medios que te permiten pagar los viajes a plazos; la semana laboral de 5 días con vacaciones pagadas; el aumento de la influencia cultural de otros países, que hace que quieras ver con tus propios ojos el Taj Mahal, Nueva York o Egipto; la aparición de destinos lowcost y mejora de las infraestructuras gracias al desarrollo de la actividad turística.

Viajar es más fácil que nunca, y por tanto, está presente en nuestras vidas. Este hecho está provocando que el turismo sea una de las industrias con mayor crecimiento a nivel global. Y si no te lo crees, mira la siguiente gráfica:

Solo en 2017, el crecimiento de llegadas internacionales fue del 7%

Ante esta situación me planteo la siguiente pregunta:

¿Hasta dónde puede llegar el turismo?

Si sigues mi blog desde hace algún tiempo, sabrás que el Turismo Responsable es uno de los temas que me gusta tratar. De hecho, he participado en alguna charla al respecto. En estas charlas, trato de alertar sobre los problemas que conlleva el turismo de masas, usando como ejemplos la Riviera Maya en México, la costa mediterránea española o algunas capitales europeas.

Sin embargo, el turismo es positivo en la gran mayoría de aspectos, y de hecho está cobrando una importante relevancia en algunos destinos, llegando al punto de transformar su economía.

El turismo importa. Creo que en eso no cabe duda alguna. Y además está en constante crecimiento. Por tanto, si te gusta viajar, resulta fundamental el pensar en cual es tú papel dentro de esta industria.

Así que continúo con otra pregunta:

¿Te has planteado alguna vez cuál es tu responsabilidad como viajero?

A nivel personal, viajar te ofrece una serie de beneficios y oportunidades para crecer como persona, que son difíciles de contabilidad (y de cuestionar). Es por tanto que no puedo más que recomendarte que viajes tanto y tan lejos como puedas. Supongo que esto no es una sorpresa viniendo de un blog llamado Vivir para Viajar.

Pero también te pido que seas consciente  sobre el impacto que tienen tus viajes. En la huella que dejas. En el efecto que generas en los destinos que visitas, a nivel económico, cultural y medio ambiental. Tus acciones no aplican únicamente a tu viaje, ya que pueden crear un precedente, especialmente en destinos poco desarrollados.

Por tanto, te pido que seas un viajero responsable. Pero…

¿Sabes que es ser un viajero responsable?

Seguramente sí, y puede que pienses que sí que lo eres. Y es que el concepto “responsable” es bastante subjetivo. Sin embargo, es posible que hayas realizado –o que todavía estés realizando– alguna actividad turística no responsable.

Como te explicaré en este artículo, yo me considero un viajero responsable. Pero incluso así, he cometido alguna equivocación, por desconocimiento, por falta de investigación e incluso he llegado a pensar que algo estaba bien cuando no lo estaba (como cuando invité a mis padres a que nadaran con delfines en Cancun).

Como decía, el concepto “responsable” es muy subjetivo, y hay situaciones en las que no es tan fácil estar seguro. Aunque por suerte, la creciente demanda del turismo y sus derivados, está haciendo que poco a poco seamos más conscientes de los problemas asociados. De la misma forma que está ocurriendo con el uso del plástico.

Una prueba de ello es un aumento en la publicación de noticias y directrices de sobre el Turismo Responsable que puedes encontrar en internet y redes sociales. Un buen ejemplo sería el Manifiesto del Viajero Responsable, elaborado por la Fundación InterMundial en coordinación con el Instituto de Turismo Responsable – Biosphere, de quienes soy embajador.

Vivir para Viajar es un blog adherido a este manifiesto

Se trata de un documento que incluye 10 pautas para ser un viajero más responsable. Puedes descargar el documento (aquí), pero a continuación te doy ejemplos sobre cómo aplico cada uno de estos conceptos durante mis viajes.

1. Se consciente de los riesgos que supone viajar y toma las precauciones necesarias

Playa López Mendez. Una de las más bonitas de Brasil… y casi me la pierdo 

Aunque no soy del tipo de viajero que suele tener todo planeado (de hecho, en la mayoría de las ocasiones mi planificación se limita a la compra de un billete de solo ida), sí que soy muy consciente de los riesgos que supone el viajar. Por ejemplo, hace unos meses me encontraba en Brasil, visitando una ONG en Angra dos Reis, desde la cual quería continuar mi viaje hacia Ilha Grande, una preciosa isla en la que había habido recientes casos de fiebre amarilla.

La verdad… No estaba seguro de si estaba vacunado, ya que hasta el momento no había visitado ningún país en el que hubiese esta enfermedad. Así que contacté con mi padre para que fuera a ver en el registro de salud exterior, y por suerte, había constancia de que sí me la puse antes de mi viaje indefinido por Asia, por lo que pude disfrutar de unos días en esta espectacular isla. Sin la vacuna ni me hubiera planteado ir.

Otro ejemplo, bastante más personal, es el de las relaciones sexuales. En algunos países el uso del condón no está tan extendido, haciendo que pueda ser difícil el poder comprar preservativos o que incluso te pidan no usarlo aun teniendo. Por eso, y aunque estés de viaje, hay que ser conscientes de los riesgos que el sexo supone, y no dejarse llevar por la emoción del momento. A no ser que quieras tener hijos en diferentes partes del mundo.

Por último, la mejor forma de estar preparados para los riesgos que puedan surgir, es viajar con un seguro médico. Tengo que reconocer que no siempre viajaba con seguro, especialmente si el viaje era corto. Hasta que en la Navidad de 2017, me caí al cruzar una calle cuando estaba en Cartagena de Indias, Colombia. Fue precisamente el día de Navidad. Y no tenía seguro. Así que no pude encontrar ningún médico que me atendiera… por lo que al final terminé por no ir y pasé unos meses con molestias. Desde entonces, SIEMPRE viajo con el seguro médico internacional de InterMundial.

 

2. Fomenta el desarrollo local del destino consumiendo productos y servicios locales

Puesto de comida callejera en Penang Malasia

En Malasia, los mejores restaurantes… son los de la calle

Uno de los principales motivos para viajar es el ver cosas diferentes, conocer personas diferentes, entender culturas diferentes o probar comida diferente ¿verdad?

Esto, aunque me parece bastante lógico, contrasta con lo que me he encontrado algunas veces en mis viajes. Sobre todo en lo referente a la comida. Es posible que vayas a un lugar remoto y que no te guste todo lo que haya, pero estoy seguro de que encontrarás alguna alternativa antes que ir al típico restaurante pensado para extranjeros, de esos en los que te puedes llevar de recuerdo una camiseta con el “nombre del restaurante” + “nombre del destino”.

Y esto lo digo por dos motivos. Primero, si vas a un restaurante local estarás contribuyendo activamente en la economía local del lugar y de esa familia. Segundo, si mucha gente comienza a demandar comida distinta a lo que consume la gente local (lo más habitual son los desayunos), los restaurantes tendrán que adaptarse para atender la demanda, lo que provoca que en el algunos casos, se cambien las costumbres, y casi siempre, suban los precios. Piensa en que todos los destinos sobre explotados (como Lloret de Mar, Magalluf o algunos pueblos de la Costa del Sol) comenzaron por adaptarse a la demanda del turismo… y mira como han terminado.

Lo que me lleva al siguiente punto. El precio que pagas por las cosas. Soy consciente de que en muchos países, mi euro es más fuerte que la moneda local, por lo que muchas veces no me importaba pagar un “poquito de más”. Sin embargo, este hecho hace que fomente la diferenciación entre clases, por lo que si viajo en un medio local o duermo en un alojamiento local, negocio el precio para que me cobren como a un local. Siempre y cuando el negociar sea costumbre en el país en el que me encuentre.

Por otra parte, con las únicas personas que no negocio es con los artesanos. Ellos ponen los precios en base al coste de sus materiales y el tiempo que emplean, así que siento que yo no soy nadie para evaluar eso (no tengo mucha idea sobre manualidades). Por lo que aquí aplico una regla simple: si me gusta y me parece un precio adecuado lo compro, de lo contrario no.

 

3. Comparte y aprende sobre tu comunidad de acogida, respetando sus valores y tradiciones

¡Mingalaba!

En los últimos años he tratado conocer lugares en lugar de visitarlos. Una de las principales ventajas de vivir viajando, es que puedo quedarme el tiempo que quiera en un lugar, ya que normalmente suelo agotar el tiempo de visa que tengo en cada país. Esto lo hago con el objetivo de, además de resultar mucho más económico, conocer gente local a través de la cual pueda tener un mejor entendimiento y aprendizaje de los lugares a los que voy.

Además, siempre trato de aprender algunas palabras del idioma local. Es algo que, por mi experiencia, puede abrirte muchas puertas si lo combinas con una sonrisa. Por ejemplo, prueba a decir Mingalaba en Myanmar o Pura Vida en Costa Rica, y verás lo que sucede.

Otra parte importante del aprendizaje, es el respeto. Sobre todo ante la cultura y tradiciones del lugar que visites, así que sigue las reglas y normas sociales siempre, especialmente en los lugares de culto.

 

4. Contribuye a la conservación, protección y regeneración de los ecosistemas acuáticos y terrestres del destino

Monos aulladores en Salento, Colombia

Aunque nadie puede garantizarte verlos, adentrarse en una selva colombiana en busca de monos aulladores es una gran experiencia. Y con suerte, tiene recompensa

En mis viajes he tenido la oportunidad de visitar diferentes parques naturales, y de hecho, es uno de los factores que más tengo en cuenta a la hora de viajar a un lugar, especialmente desde que buceo.

Y es que hay lugares realmente increíbles en este mundo. Por eso es tan importante cuidarlos y que tú impacto sea el mínimo cuando los visitas. Para ello, lo que hago es investigar bien cuando quiero realizar alguna actividad, especialmente si hay animales de por medio.

Por ejemplo, si quiero bucear con tiburones toro, lo hago con una escuela de buceo que no les dé de comer. Nadie te garantiza que los vayas a ver, pero si lo haces, la observación será de una forma más natural.  Y si tienes dudas al respecto, puedes consultar con FAADA, quienes considero una referencia en el turismo responsable con animales.

Por último, otra cosa que siempre hago es llevar una bolsa de tela en la mochila, de forma que pueda usarla para llevar la basura que pueda generar… así como la que me encuentre por el camino.

 

5. Respeta la  diversidad y no fomentes o participes en actividades discriminatorias

Visto en Siam Reap, Camboya. Se puede leer: “PIENSA antes de dar dinero a niños vagabundos”

Si nuestro impacto sobre la naturaleza puede ser peligroso, el impacto sobre otras personas lo es todavía más. Sobre todo con los colectivos más desfavorecidos. Por eso trato de que mi presencia pase lo más desapercibida posible.

Por ejemplo, si un niño me pide dinero, nunca se lo doy, porque se consciente de que esa “ayuda inmediata” provocará que ese niño vuelva a pedir dinero en lugar de ir a clases, ya que le es más rentable en el corto plazo.

En cambio, cuando estoy en un destino en el que quiero ayudar de verdad, investigo las organizaciones que hay y trato de averiguar si sus proyectos son éticos, reales y sostenibles; ya que por desgracia durante mis viajes he conocido falsas ONG que lo que hacían era perjudicar más que ayudar. Por ejemplo, las que trabajan con niños en orfanatos de Camboya. Según estimaciones de UNICEF, tres de cada cuatro niños tienen familias, pero les resulta más rentable enviarlos a un orfanato, donde turistas les enseñan cada día los números o los colores en inglés, antes que enviarlos a la escuela.

De hecho, este es uno de los motivos por los que fundé mi propio proyecto solidario: Viaja, Disfruta y Ayuda; en el cual registro las organizaciones que requieren de colaboración (ayuda material o voluntariado) para ayudar a desarrollar alguno de sus proyectos.

Esto aplica también a las actividades culturales. Si quiero conocer una tribu, investigo bien para evitar que pase lo que ocurre con las mujeres jirafa en Tailandia.

 

6. Consume de forma responsable y participa en la gestión sostenible de los recursos

Mujer lavando en la calle. Udaipur, India

Mujer lavando ropa en la calle. Udaipur, India

En la gran mayoría de lugares por los que viajo, los recursos naturales son más escasos que en el lugar del cual procedo. Por eso hay que ser muy consciente del uso que hacemos.

Si me conoces, sabrás que uno de los recursos que más me preocupa es el del agua. Pero no me refiero solo a viajar con una botella reutilizable, sino también al agua que usamos para ducharnos, lavar los platos, etc. En muchos lugares no disponen de este bien tan necesario, por lo que hay que cuidarlo.

Por otro lado, cuando viajo, también trato de compartir los recursos que tengo, por lo que a menudo doy “ride” a gente haciendo autostop, u ofrezco mi casa a otros viajeros a través de plataformas como couchsurfing.

 

7. Favorece la sostenibilidad del patrimonio y de las infraestructuras del destino

Palacio de Mysore, India

Palacio de Mysore, India

Sigue las reglas del lugar, especialmente las que están pensadas para proteger el patrimonio. Aunque haya veces que no estés de acuerdo con ellas. Para mí, una de las reglas más controvertidas es la de sacar fotos en según qué sitios.

Por ejemplo, no está permitido hacer fotos dentro del Palacio de Mysore, en India. Aunque en el momento en que me enteré me sentó un poco mal, por lo impresionante que resulta el interior, tuve la ocasión de contemplarlo de una forma diferente. Además, hay cientos de fotos profesionales de casi todos los lugares en Google, por lo que pregúntate si merece la pena desobedecer una regla por una foto. Y esto lo digo porque he conocido viajeros mostrando orgullosos fotos de sitios en los que se supone que no se deben tomar.

Y desde que viajo con Xico (que así se llama mi dron), siempre que tengo dudas pregunto antes de sacarlo a volar… pero por desgracia, he visto muchas veces volar drones en lugares prohibidos. Y al final pagamos justos por pecadores.

Otra cuestión que suele favoreces al cuidado del patrimonio, es el precio de las entradas. Es posible que haya entradas que te parezcan demasiado caras, pero nadie te obliga a comprarlas. Por ejemplo, durante mi viaje en Tuk Tuk por Sri Lanka, visité Sigiriya, uno de los principales atractivos del país. Sin embargo, el precio de la entrada me pareció demasiado elevado, por lo que decidí realizar una visita alternativa.

Y esto aplica también al pagar por el transporte. En muchos países de Europa, debes comprar el billete en una máquina y validarlo, pero no hay que introducirlo en ningún sitio para que se te abra la puerta de acceso a la estación. Y los controles sobre los tickets son más que esporádicos. Esto hace que haya muchos visitantes (y algunos locales) que opten por no pagar por el transporte. Y he visto incluso a gente jactarse de no pagar. Por ejemplo, una familia de españoles que viajaban en tren en Berlín, a los que les escuché decir: “Estos alemanes son tontos. Vamos a estar una semana sin pagar por el transporte”.

Si usas algo… paga por ello.

 

8. Elige productos, servicios o experiencias que potencien la sostenibilidad del destino a través del  I+D+i

¿Dónde va tu dinero cuando viajas?

Esto es algo que a priori puede ser difícil de saber, pero te puedes hacer una idea aplicando algo de lógica. Por ejemplo, si reservas tus vacaciones desde tu país, incluyendo los alojamientos, las excursiones y los traslados… ¿qué porcentaje de ese dinero crees que llega realmente al país donde vas a disfrutar de tu viaje? Por mi experiencia tras 9 años trabajando en una empresa internacional de turismo, te puedo decir que poco. Incluso hay casos que casi nada. Por ejemplo cuando reservas desde España un hotel de una cadena española que está en México, el pago se realiza en España y la gran parte del dinero no pasa por el país de destino (solo las comisiones y partidas destinadas para cubrir gastos como el del personal).

Por eso cuando viajo, siempre trato de reservar todo en el destino, y pagarlo en moneda local. Además, prefiero comprar en un negocio que hace publicidad online, en lugar de imprimir panfletos informativos. Y esto aplica también a los mapas en formato físico. Por suerte, cada vez hay más aplicaciones que hacen que el viajar sea más sencillo en este sentido.

 

9. Fomenta condiciones laborales dignas y justas que respeten los derechos de los trabajadores

Mujer trabajando en campos de te, Sri Lanka

Mujer trabajando en los campos de té de Sri Lanka. Un trabajo mucho más duro de lo que parece

Me dedico al marketing online, especialmente en el sector turístico, como forma de financiar mis viajes. Cuando tengo un nuevo cliente, trato de averiguar las condiciones de los trabajadores, y si veo que no son justas en relación al país, no trabajo con ellos. Y he tenido que rechazar algún que otro cliente por este motivo.

Entiendo que cuando estás de viaje, a priori puede resultar difícil saber las condiciones de los trabajadores, pero cuando me propuse el reto de dejar una huella sostenible en Camboya, no me resultó tan complicado averiguarlo haciendo las preguntas adecuadas.

Y cuidado, porque no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo, cerca de las plantaciones de té en Sri Lanka puedes ver carteles con los salarios de algunas trabajadoras. Sin embargo, al investigar un poco y hacer los números puedes ver la triste verdad oculta tras la industria del té.

Por otro lado, en muchos países de América, los trabajadores del sector servicios no cuentan con un salario fijo elevado (llegando a ser en algunos casos inexistente), por lo que viven de las propinas. No es un sistema del que esté a favor por motivos que no encajan en este post, pero siempre trato de dar la propina que se entienda como normal en el país.

 

10. Únete al Manifiesto del Viajero Responsable y compártelo

Comienza con tu familia. Los grandes cambios funcionan mejor si están respaldados

Todos tenemos la posibilidad de influenciar a las personas que conocemos, algo especialmente fácil a través de las redes sociales. Puedes empezar compartiendo este artículo o escribiendo uno con tus propios ejemplos.

¿Por qué… te consideras un viajero responsable? Espero que al menos lo estés considerando 😉

Y hasta aquí lo que dice el Manifiesto del Viajero Responsable, y mi interpretación con ejemplos de cómo llevarlo a cabo. Se trata de un largo camino, pero es una buena guía.

¿Qué te ha parecido? ¿Cuáles son los puntos con los que estás más de acuerdo? ¿Echas en falta alguno?

Responde en los comentarios y abramos un debate. Porque como suelo decir de vez en cuando:

Tu responsabilidad como viajero es ser un viajero responsable,
y el mejor momento para comenzar a ser un viajero responsable es… AHORA